III.Cádiz, EspañaAgosto de 1749
La carta que se hizo canción
A los treinta y cinco, en la cumbre de su carrera, sin nada en su vida que le
obligara a partir, pidió permiso para zarpar hacia el Nuevo Mundo. Se marchó sin
despedirse de sus padres — temiendo no poder soportar la despedida — y desde
Cádiz, en vísperas de la partida, les escribió. Como ellos no sabían leer, envió la
carta a un fraile de Petra, el P. Francisco Serra, para que se la leyera. No
volverían a verle en esta vida.
- «Yo quisiera poder infundirles la gran alegría en que me encuentro, y pienso que me instarían a seguir adelante y no retroceder nunca.»
- «Por amor de Dios los he dejado.»
- «Verán cómo les será suave su yugo y se les mudará en gran consuelo lo que ahora tal vez padecen como una aflicción.»
- «Si no nos volvemos a ver en esta vida, estemos juntos para siempre en la Gloria.»
Fray Junípero Serra·Cádiz, agosto de 1749